“El pincel mágico de Iris” es el cuento que ha publicado el pasado mes de diciembre este chapista con más de 14 años de experiencia en su profesión. Aficionado a la lectura, sobre todo a la lectura de economía financiera, leer cuentos a su hija Lara le ha abierto nuevos horizontes, superando con ello retos personales y percatándose, y ahora transmitiendo en su cuento, valores como el que cierra su libro: “Nunca dejes de soñar” porque quien persigue un sueño lo consigue. Una prueba, esta obra literaria.
A nivel laboral, ¿cómo llegas a montar el taller de chapa y pintura en Los Rosales?
Estudié un módulo de carrocería y estuve dedicado a ello varios años, hasta que mi socio actual me propuso montar un negocio y lo montamos. Yo estuve trabajando con él también en Toyota, en Nimo Gordillo cinco años.
Y de repente te ves embarcado en un proyecto de escribir un cuento ¿Qué te motiva a escribirlo?
A mí siempre me ha gustado leer, pero a raíz de tenerla a mi hija empecé a leer muchos cuentos, a escribir. Y ella fue la que me inspiró a escribirlo. Fue escrito para ella. No tenía intención de publicarlo. Pero mi mujer me animó y me eché “palante”. Pensé ¡No me van a coger porque es muy difícil que te cojan! Lo presenté y a la semana me llamaron.
¿ Cómo se te ocurre el contenido del cuento?
Yo le tiraba a mi hija un papel grande en el cuarto para dibujar en el suelo y un día entré y al preguntarle a Lara qué estaba dibujando me dijo que a la seño Carmen y al seño Patricia. Cada una era una raya en el papel y de ahí me surgió la idea.
¿Algún personaje de los que aparecen en el cuento están inspirados en personas de verdad?
No. Todos son inventados, totalmente ficticio.
¿Es más difícil pintar un coche o narrar esta historia?
Narrarla, lo más complicado que se me ha hecho fue rimarlo, porque primero escribí las historias y lo más complicado fue buscar las palabras exactas para rimarlo.
¿Y por qué has optado por la rima en los textos del cuento?
Porque es más atractivo para los niños, por lo menos es lo que he notado yo en mi hija.
Sin hacer mucho spoiler, ¿de qué trata el cuento y qué mensaje se intenta transmitir en él?
El mensaje que transmite el cuento es que si tú tienes un sueño, si te gusta hacer algo en la vida, que luches por él, que no lo dejes escapar. Así acaba el cuento: “Nunca dejé de soñar.”
¿Tú piensas que toda persona que se plantee cumplir un sueño lo puede conseguir?
Yo creo que sí, yo todo lo que he propuesto lo he ido consiguiendo. Para mí este cuento era inalcanzable.
¿Cómo fue ese proceso de publicación?
Le mandé un correo a la editorial Babidi-bú, de Sevilla, por la cercanía, y además porque todo lo que editan son cuentos que tengan mensaje, no cualquier historia. Me llamaron para publicarlo y me mandaron las condiciones del contrato. Me parecieron correctas y lo firmé.
Tras su publicación en diciembre visitaste el colegio Menéndez Pidal para dar a conocer a los niños el cuento, ¿cómo fue?
Muy nervioso, pero la verdad es que fue muy bonito. Llevé un amigo conmigo que tocó la guitarra mientras lo leía y la verdad que fue una experiencia muy bonita. También estuvo mi hija presente, así que más bonito todavía.
¿Tú le ofreciste a los profesores ir allí?
Me llamaron. Como la profesora de ella me conoce y se había enterado y fui a presentárselo a todos los cursos.
Y en ese feedback que has tenido con esos pequeños, ¿cuál ha sido la reacción en general?
Pues hubo una niña que me dijo, y es lo más bonito que me han dicho, “¿Cómo lo haces cuando lo lees, que parezca que estás metido en un cuento?”
¿Qué has aprendido en el proceso de escribir el libro?
Más que aprendido he logrado superar la vergüenza de hablar en público, el contacto con mucha gente a la vez... Es como un punto de superación para mí. Que ella (Lara) vea también en el padre que se pueden hacer las cosas aunque a uno le dé vergüenza.
¿Y qué es lo que más te ha gustado a la hora de componer la historia?
Creo que lo más bonito, aunque lo más difícil, ha sido el contacto con la ilustradora. La editorial me dió una lista de más de 200 ilustradores, y yo elegí los tres que más me gustaban. De los tres la que estaba libre era Amara Venayas y ya contacté yo directamente con ella. Ella se iba poniendo en contacto conmigo y por teléfono es súper complicado. Fueron cientos de whatsapp, cientos de correos con ella, porque yo le decía una cosa y ella no me entendía. Me iba dando dos páginas hechas con mis directrices y yo le daba el ok.
¿Y este cuento va a ser “uno y no más Santo Tomás” o te has quedado con las ganas de seguir escribiendo?
Creo que “uno y no más Santo Tomás” No por escribirlo, sino por lo que hay detrás. Es que yo no tengo tiempo para todo lo que conlleva. Es decir, ahora presentación en colegios, ahora presentación en librería, y yo no tengo tiempo para eso. Más que nada porque yo trabajo de mañana y la madre trabaja de tarde. Entre semana, imposible. Y los fines de semana, siempre tenemos algo con ella. Claro. Por eso no haría yo otro cuento.
Y el poco tiempo que tienes, ¿qué tipo de libros lees?
De todo, pero sobre todo de economía relacionado con la bolsa, pero de todo. Hace poco terminé uno de un médico y ahora estoy leyendo uno de ficción. Al leerle cuentos a mi hija me he dado cuenta que aprendo un montón de valores. Yo sé que tengo esos valores, pero el cuento me da las herramientas para saber explicárselo a ella.
